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Para primero entender el problema de la droga en la sociedad actual debemos abordar el contexto socio-histórico en el que se produce. En la posmodernidad actual vivimos una cultura que se ha llegado a llamar “del malestar”. Se trata de un malestar que el sujeto contemporáneo procura aliviar con consumo, buscando permanentemente nuevas experiencias, algo que le generen un “efecto” distinto y novedoso. 
El sociólogo polaco Zygmunt Bauman señala que hemos pasado de vivir en un capitalismo centrado en la producción, en la industria, para vivir en una economía centrada en el consumo. Entramos en la era del homo consumens, que ha dejado atrás la era del homo faber (el hombre que fabricaba, que hacía cosas). Las toneladas de basura generadas por año por persona han ido creciendo en casi todos los rincones del mundo.
El individuo mismo ha pasado de ser un sujeto a ser un objeto de consumo, que debe “venderse” en el mercado laboral y en el mercado afectivo. Las relaciones entraron en lo que el Papa Francisco llamó la cultura del descarte. Buscamos las relaciones nuevas que nos den ese nuevo “efecto” que buscamos. Y cuando nos provocan acostumbramiento, como lo hacen las sustancias, buscamos una nueva. Incluso las parejas hablan de tener hijos como una “experiencia” que hay que vivir. 
Distintos estudios demuestran que ha crecido el consumo de diversas sustancias legales e ilegales. Ante este contexto se vuelve necesario trabajar, primero, en la prevención, en el desarrollo de una cultura preventiva, en ciudades preventivas. Para esto son importantes, en primer lugar, las políticas preventivas, que involucran a las instituciones del Estado, a la educación formal, a la familia, a los ámbitos laborales, a los ámbitos sindicales y gremiales,a los medios de comunicación, a las organizaciones y, en definitiva, al conjunto de los actores sociales de cada comunidad. No debemos pensar que la prevención de los consumos problemáticos depende solamente de una gestión de gobierno u otra. La sociedad debe tener un diálogo consigo misma para definir qué queremos hacer ante el problema de las drogas. En la medida que podamos desarrollar con éxito políticas preventivas podremos tener un sujeto sin drogas. 
Pero necesitamos mirar también a aquellos que no han logrado ser alcanzados por este tipo de prevención. Tenemos en nuestros barrios, en nuestras ciudades, en nuestras parroquias, en nuestras escuelas, en nuestras empresas y en muchas otras instituciones, personas que buscan disminuir o detener sus propios consumos problemáticos de sustancias. Debemos saber ayudar eficientemente a esas personas, muchas de las cuales desean dejar de consumir sustancias pero no saben cómo hacerlo o dónde pedir ayuda. Intentan muchas veces detenerse; pero no logran y se frustran. Las consecuencias las sufren ellos mismos, sus familias, los compañeros de trabajo, los empleadores, las instituciones de salud, la Justicia y la sociedad en su conjunto.
Ante esa problemática se vuelven necesarias acciones que son distintas a la de la prevención. Necesitamos saber cómo intervenir, qué tratamientos existen a disposición, qué organizaciones pueden ayudar, cuáles son los aspectos legales, nuevos y viejos, a tener en cuenta.

Se encuentra abierta la inscripción, informate en diplomaturas@unisal.edu.ar o en www.unisal.edu.ar/diplomaturas.